sábado, 17 de octubre de 2020

El Día de las Escritoras

 


El Día de las Escritoras es una conmemoración iniciada en 2016 por iniciativa de la Biblioteca Nacional de España (BNE), la Asociación Clásicas y Modernas (CyM) y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE).

Los objetivos de este homenaje fueron recuperar el legado de las escritoras, hacer visible el trabajo de las mujeres en la literatura y combatir la discriminación que han sufrido a lo largo de la historia. La fecha escogida fue el diecisiete de octubre, el lunes más próximo al quince de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús.  

Señalemos que la elección de la festividad de Santa Teresa de Jesús fue una decisión tan significativa como afortunada. En ese día hacemos memoria de una de nuestra pioneras, y de las mas valientes. Recordamos que es, de lejos, nuestra autora más editada y traducida; la primera, también, en merecer todos los reconocimientos reservados antes a los varones. Por último, pero no menos importante, hay que reconocer que, por su mérito literario, ocupa un lugar de honor entre los representantes de nuestro Siglo de Oro.

Volviendo a ese diecisiete de octubre de 2016, el acto central consistió en un encuentro abierto al público en el que se procedió a la lectura de fragmentos de textos escritos por treinta y una autoras españolas e hispanoamericanas.  Como lectores se escogió a personalidades de reconocido prestigio social y cultural y con especial representación de creadoras en activo. Se procuró, además, que la selección de los textos abarcara tanto a literatas que escribieron en lengua castellana, como a las que escogieron el catalán, el gallego o el vasco.

La celebración mereció el reconocimiento de las instituciones del Estado. Se decretó que se celebrara de forma anual en ese lunes inmediato al quince de octubre (con la excepción del doce, por coincidencia con la Fiesta Nacional) y que la principal ceremonia fuese el encuentro en la Biblioteca Nacional con su preceptiva lectura de fragmentos de obras de escritoras de uno y otro hemisferio.

Una mejora fue la elección de un tema, a partir del cual se realiza la selección de textos.

Otra novedad fue la celebración de un editatón en colaboración con Wikimedia España. Se trata de una edición colectiva y simultánea en Wikipedia con el objetivo de mejorar los contenidos sobre mujeres escritoras y reducir la brecha de género en esta enciclopedia libre.

Resultan innumerables las bibliotecas, institutos, universidades, ayuntamientos, fundaciones privadas… que se han ido sumando a esta iniciativa. El refrendo oficial ha resultado decisivo para extender esta conmemoración. Con estas y otras iniciativas se ha conseguido primero cartografiar una enorme laguna que existía en nuestra literatura y en segundo lugar reducirla mediante exhaustivas investigaciones y reediciones.  

De esta forma no sólo completamos nuestro corpus literario, sino también disfrutamos con la lectura de libros, cuentos o artículos que quedaron descatalogados o simplemente inéditos. Sorprende encontrarse con autoras que adquirieron fama y prestigio en esas épocas en las que una mujer que escribiera resultaba una rareza y cuya importancia o legado no fue recogido luego en los manuales para estudiantes o en los estudios sobre las generaciones literarias. 

El Día de las Escritoras se ha celebrado de forma episódica por algunas universidades iberoamericanas. Esperamos que se extienda la conmemoración por esas tierras y que logren que retroceda el olvido y que vuelvan a cantar las sibilas. Lo cierto es que bien merece un reconocimiento a nivel internacional, pues, que sepamos, la reivindicación de las escritoras no cuenta con jornada propia en otros países o en otras lenguas que las señaladas.

En este 2020 se ha llegado a la quinta edición de esta conmemoración, con el esfuerzo cotidiano de las mujeres como tema.  En torno al él gira la selección de los textos y las autoras.

En el encuentro de la Biblioteca Nacional se leerán fragmentos de obras de las siguientes escritoras: Teresa de Jesús, Rosalía de Castro, Dulce María Loynaz, Blanca Varela, Errose Bustintza (Mañariko), Elena Fortún, Sor Juana Inés de la Cruz, Ana María Matute, Josefina Carabias, Pura Vázquez, Luisa Carnés, Gloria Fuertes, Mercè Rodoreda, Idea Vilariño, Circe Maia, Emilia Pardo Bazán, Victorina Durán, Ida Vitale, Carmen Baroja y Nessi y Concha Méndez.

Se cuenta con el comisariado de la escritora Elvira Lindo, responsable de la elección del tema. Las palabras que trazó como presentación nos sirven a nosotros como final:

«Bien se podría decir que la literatura escrita por mujeres está a menudo espoleada por una conciencia esencial del esfuerzo. En clave autobiográfica o como representación de una colectividad destinada a un trabajo poco o nada reconocido las mujeres expresan cuánto trabajo precisa el acto de amar, de tener hijos o de desear la soledad, cuán férrea voluntad hay que reunir para defender una vocación al tiempo que se cumple con las tareas que ha acarreado tradicionalmente la condición femenina. La voz de las mujeres suele exhalar un aliento esforzado, una conciencia constante de que la vida siempre ha de exigirles más que a los hombres.

De Teresa de Jesús a Idea Vilariño, de Luisa Carnés a Alfonsina Storni, pasando por Elena Fortún, Luz Pozo, Concha Méndez, Mercé Rodoreda, Circe Maia, Gabriela Mistral y tantas otras en cuya escritura se refleja el esfuerzo de vivir, la vida trabajada, el cansancio y la voluntad de cumplir, a pesar de las trampas del camino, con una vocación tozuda e intensa.»

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 Procedencia de la imagen:

https://www.flickr.com/photos/78769804@N06/36367863220/in/photolist-XpGNGu-feJqaL-fhzUHp-9REqkx

miércoles, 14 de octubre de 2020

Convocatoria del Quinto Concurso de Relatos de Terror

 


BASES  

1.      El concurso va dirigido a alumnado de Secundaria y Bachillerato.


2.     Se escribirá un folio a una cara como mínimo y dos caras como máximo a ordenador con letras a elegir tamaño 12.


3.     El plazo de entrega de trabajos finalizará el miércoles 4 de noviembre.


4.      Cada alumno lo entregará a su profesor/a de Lengua que se encargará de hacerlo llegar a la biblioteca del centro.

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 Procedencia de la imagen:


https://www.flickr.com/photos/devilducmike/10593660605/in/gallery-lolaale-72157657411694814/





lunes, 12 de octubre de 2020

El Anuario Estadístico de España (1953)

 


Conmemoramos la Jornada de la Fiesta Nacional con la presentación de uno de los más añosos libros de nuestra biblioteca. Se trata de la Edición Manual del Anuario Estadístico de España (1953) editado por la Presidencia del Gobierno y el Instituto Nacional de Estadística.  Sorprendentemente, fue una imprenta privada la que se encargó de publicarlo: los legendarios sucesores de Rivadeneyra que continuaba con su sede en la Cuesta de San Vicente (rebautizada entonces como paseo de Onésimo Redondo).

Para pasto de bibliófilos señalaremos que el libro, más bien libro de bolsillo, mide 15,5 x 11,5 cm., la cubierta está realizado en tela y consta de 870 páginas, a las que hay que añadir las LIX (59) que componen una suerte de introducción. El gramaje empleado es el añoso papel biblia en el que se intercalan una serie de láminas para los mapas y algunos gráficos. El criterio para la selección resulta bastante caprichoso, pues diagramas como el de la evolución de la población de España se imprimieron con una tabla estadística en el anverso o el reverso.

 El ámbito geográfico abarca la Península, las islas adyacentes (Baleares y Canarias), las Posesiones del Norte de África (denominadas en ocasiones como ‘Plazas de Soberanía’), las Posesiones del Golfo de Guinea, las del África Occidental Española y, finalmente, la parte hispana del Protectorado de Marruecos. El ámbito temporal rebasa ampliamente el año 1952. De hecho, es la mayor parte de las series el año de inicio es 1936, aunque algunas empiezan antes.

 El libro es un resumen, complemento y refundición de una edición extensa que presenta mayor detalle. Asusta el pensar cómo será ese libro monumental, pues el ejemplar que presentamos aturde con su minuciosidad, agravada por el papel biblia y el tipo de letra minúsculo. Nos encontramos ante un verdadero libro de arena en el que el previsible desglose de datos sobre el territorio, la población, la agricultura, la industria, se desparrama rápidamente en un alud de datos aparentemente irrelevantes como la pesca del chicharro, los premios a la nupcialidad o el número de varones que cursaban obstetricia. Esta impresión de orden laberíntico se acerca al delirio en la última sección dedicada a los territorios de ultramar, teñido además de un rancio exotismo. Se enumera la producción de kif, las propiedades declaradas o supuestas del Majzén, la población de Valladolid de los Bimbiles o el tráfico aéreo de Villa Cisneros.

 El horror vacui que impera en este librillo vertiginoso impide la inclusión de proclamas favorables al régimen. Aun así, la intención propagandística resulta evidente. Una y otra vez los indicadores de la paz y la abundancia se elevan sin entregar la asíntota, mientras que los fallecimientos y otras lacras descienden sin tregua.  De todas formas, se siguen cultivando algarrobas, las leproserías se encuentran activas y los datos sobre enfermedades venereosifilíticas resultan más que preocupantes. Además el panorama dista de estar completo. No será necesario explicar la causa de la omisión de cálculos como el número de huelgas, el de presos por causas políticas, o el de condenas a muerte. Otras fuentes nos informan que en 1952 las ejecuciones ascendieron a 10 y el año siguiente a 12, valores que, afortunadamente, no volvieron a repetirse en lo que quedaba de dictadura.

  Aun así, las comparativas muestran que, por primera vez, se han superado los índices de antes de la guerra, afirmación que los economistas reconocen que es cierta, pero con matices. Los valores de 1935, tras seis años de crisis mundial y cuatro de vacilaciones políticas entre bienios progresistas y conservadores, no eran para tirar cohetes. Puestos a comparar, lo razonable sería marcar 1927 o 1928 como referencia. Por lo demás, los baremos que en 1935 permitían el acceso al grupo de las naciones desarrolladas, se encontraban completamente desfasados en un 1953 en el que, además, España se encontraba lejos de ser aceptada en los círculos diplomáticos y totalmente marginada en los circuitos del comercio internacional.

 En cualquier caso, 1953 no se pudo considerar un mal año. España llevaba ya un año sin cartillas de racionamiento y, oficialmente, había acabado la resistencia inútil de los maquis, lo que supuso el fin del estado de guerra en buena parte de las comarcas del interior. Pero acechaban otros peligros que este libro detalla pero que no entra a juzgar: el nivel del coste de la vida no dejaba de subir mientras que los salarios permanecían estables (por no decir miserables). También se elevaban los créditos bancarios y la deuda pública (indicadores que aquí se presentan como espejismo de prosperidad). La caída en barrena de la economía franquista de finales de los cincuenta estaba pues ya pronosticada en 1953, pero no olvidemos que la estadística también sirve para maquillar datos o, sencillamente, ocultarlos.

 Concluimos con la inclusión de los mapas y gráficos y de dos tablas estadísticas. Hemos seleccionado todas las representaciones que aparecen en las láminas (lo que incluye toda la cartografía) y algunos diagramas que nos han parecido significativos y que se editaron en el papel ordinario. Su resolución deja mucho que desear, pero no se pueden reproducir con detalle sin que aparezcan de forma fantasmal el anverso o el reverso.


Extensión superficial de las provincias de España. En miles de kilómetros.

Temperaturas extremas y lluvia caída. Años 1931 a 1952.

Población de España peninsular e Islas adyacentes. Habitantes de hecho en millones. 
Años 1857 a 1950.

Fallecidos en España según el sexo (en millares). Año 1936 a 1952.

Suicidios en España (en millares). Años 1936 a 1952.


Extranjeros inscritos en España en millares. Años 1942 a 1952.

Mapa del trigo recolectado por provincias (en quintales métricos)

Mapa de la producción de Aceite de Oliva en España por provincias y en quintales métricos. Gráficos de la producción de Aceite de Oliva (en quíntales métricos) y de vino (en hectólitros).

Tráfico marítimo de Pasajeros (en millares)  y Mercancías (en millones de toneladas). 
Años 1946 a 1952.
Comercio especial de Exportación e Importación de España en millones de toneladas. 
Años 1931 a 1952.


Banco Hipotecario de España. Préstamos a largo plazo. Años 1940 a 1952.


Los presupuestos generales del Estado en miles de millones de pesetas. Años 1940 a 1952.


La deuda pública en miles de millones de pesetas. Años 1925 a 1952.


Precios al por mayor. Índices ponderados. Años 1936 a 1952.

Índice general ponderado del coste de la vida en el conjunto de las capitales de provincia. 
Años 1939 - 1952.


Salario nominal máximo por jornada. Años 1944 - 1951.


Alumnos matriculados en los Institutos de Enseñanza Media. Cursos 1939-40 a 1950-51. En millares


Biblioteca Nacional. Obras servidas, por materias en millares en 1952.


Población reclusa en millares. Años 1939 a 1953.

viernes, 9 de octubre de 2020

Louise Elisabeth Glück, Premio Nobel de Literatura 2020

 


Cuando a las 13.00 horas del pasado día siete (miércoles) un representante de la Academia Sueca leyó el nombre de Louise Glück cundió el asombro en los noticiarios y en las, ya eternas, redes sociales. Pues la candidatura de esta poetisa estadounidense no aparecía en el ranquin de premiables y no la habían tomado en consideración las casas de apuestas.

Cuando se buscaron razones para justificar este galardón, la sorpresa se transformó en estupefacción, pues realmente se trataba una candidata lógica, de las de toda la vida. Una mujer con una consolidada producción literaria, que goza de reconocimiento en el mundo de los escritores y que combina la creación con la docencia en dos universidades de Nueva Inglaterra: Williams y de Yale. O sea, algo muy alejado de esta época de candidaturas reivindicativas, de esta babel en la que vivimos de etiquetas y hashtags.

Por tanto, habrá que definirla a través de las negaciones, de lo que no es o lo que no representa. Diremos entonces que su elección no se ha debido a la pertenencia a ninguna minoría étnica o religiosa, ni a la reivindicación de la cultura de un país olvidado, mucho menos a la imposición de un país poderoso (no cabe imaginar a Trump presionando esta o cualquier otra elección). Tampoco nos encontramos con el deseo de reconocer un talento prometedor (a sus 77 años su carrera está más que consolidada y ha conseguido otros tantos premios prestigiosos, entre ellos el Pulitzer). Ciertamente no tratamos con una desconocida. La mayor parte de sus libros están traducidos al español por la editorial Pretextos. En fin, el Nobel de Literatura se ha ido concediendo en los últimos años de forma más o menos equitativa a hombres y mujeres. Vamos, que su reconocimiento tampoco se debe a las terribles simetrías de las cuotas.

Añadamos al oxímoron que Glück no se prodiga: apenas habla en público, no digamos ya en redes sociales (aunque esto no ha impedido que cuente con las inevitables huestes de haters). Verdad es que ese perfil no encajaría con su producción escrita: una poesía sobria e intimista, un canto emocionado a la experiencia individual, a la decepción, al desengaño.

Nuestra autora, sin alejarse de lo cotidiano y lo, aparentemente intrascendente, desenreda con calma la madeja de la vejez, la soledad y la muerte. Que, por cierto, presiden nuestras vidas por más que las vetemos en nuestras redes sociales. Pero abandonemos ese callejón del Gato virtual y quedémonos con la enseñanza de Glück, autora, y de nuevo tenemos que  recurrir al desmentido, enemiga de las grandes sentencias.

Su enseñanza, su verdad es la evidencia eterna que ha inspirado a legiones de creadores: la literatura como rebelión contra una realidad implacable. La vida podrá aportarnos infortunio, desdicha, duelo, pero en nuestras manos está el valorarla, en negar la monotonía o el vacío. Los dioses impidieron que Orfeo rescatara a Eurídice del infierno, pero no lograron que la olvidara, como tampoco se le pudo arrebatar a Nemoroso aquel dolorido sentir.

La Academia Sueca llevaba veinticuatros años sin premiar la producción poética. El galardón de Glück reaviva la trascendencia del verso, el poder de esas pocas palabras escogidas. La poesía ya no es escapismo, no es realidad soñada; es un arma, un escalpelo, una antorcha para comprendernos, para entender a los otros, para sobrevivir y dar fruto en este laberinto roto del año 2020.

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 La imagen procede de el diario El País:


https://elpais.com/cultura/2020-10-08/premio-nobel-de-literatura-2020.html

lunes, 5 de octubre de 2020

Mañana empieza todo

 


Nuestros pronósticos eran otros y bastantes más pesimistas, situando la apertura para el viernes (9 de octubre) de esta semana y eso con suerte. Volcar en el abies todos los datos de los alumnos lleva su tiempo, pero hemos quemado etapas y esa labor ingente ya está realizada. Tras este logro, la prudencia aconsejaba que aguardáramos a completar el ingreso de las fotos del alumnado, pero nos puede el reencuentro con nuestros autores favoritos, el deseo de descubrir nuevos libros, de vivir nuevas aventuras.

 

Y recuerden: entrada individual y uso de la mascarilla.


Inicio del curso 2020 - 2021

 



La primera entrada del curso escolar solemos dedicarla a exponer los proyectos y líneas de actuación y alabar su continuidad. En el presente curso el discurso va a ser mucho más rupturista, pero, al menos, tras varios meses de cierre absoluto reanudamos nuestra actividad y buscaremos los medios para fomentar al máximo el gusto por la lectura y, de esta forma, se relance nuestro servicio de préstamo.

 

El sacrificio más severo ha sido renunciar a ese recreo multitudinario (No había día en el que no llegáramos al lleno absoluto) en el que nuestra biblioteca servía de sala de lectura, lugar de estudio, consulta de internet para trabajos y sede de los jugadores de ajedrez. Mientras sigan vigentes las normas que limitan el aforo, todas estas actividades quedan en suspenso, que no suprimidas. Tampoco podremos contar con un servicio de tanta solera como el de alumnos ayudantes de biblioteca, inútil en estas circunstancias.

 

Con todo, hemos logrado mantener el servicio de préstamo, que no es poco. Entrará en funcionamiento a primeros de octubre, cuando hallamos actualizada la inscripción de alumnos en el programa abies.

 

 Una vez que se inicie el servicio de préstamo, en horario de recreo los alumnos entrarán de uno a uno y cumplirán el resto de normas exigidas por la nueva normalidad (uso obligatorio de mascarillas, empleo del gel hidroalcohólico y distanciamiento entre el profesor de biblioteca y el usuario). Por lo pronto esperamos recuperar los libros que se entregaron a los alumnos en ese ya lejano marzo del año pasado.

 

El empleo de la biblioteca como sala de estudio para alumnos que convalidad es otro servicio que queda suspendido en espera de tiempos mejores. Por otra parte, y dadas las acuciantes necesidades de espacio de este curso, la biblioteca servirá, igualmente, de sede del aula de convivencia. Gestionar este entorno destinado a la disciplina y a la resolución de conflictos será una tarea más del profesorado que formamos el equipo de esta institución.

 

Dado que el uso de sala de estudios como aula de convivencia supone la entrada de alumnos de cursos distintos en horas diversas, la biblioteca será desinfectada en las entreclases si llega a ser empleada con estos fines. El servicio de limpieza está advertido y realiza esta tarea con prontitud y eficiencia. Recordemos que la lucha contra el contagio es nuestra mayor prioridad.

 

En el curso pasado nos dio tiempo a desarrollar el grueso de actividades de animación lectora que han hecho famosa a nuestra biblioteca: el Cementerio de Libros Olvidados, la celebración del Día de la Constitución, las Jornadas del Cómic, la Navidad, el Día de Andalucía y el Día de la Mujer (este último en las mismas vísperas del confinamiento). No podemos olvidarnos del programa de Lecturas Destacadas, que iniciamos en ese mismo año académico. Nuestros alumnos más fieles ya nos han preguntado sobre la continuidad de nuestro proyecto más valorado por los escolares, las Jornadas del Cómic.

 

Está claro que mientras persistan las actuales medidas de contención de la pandemia no podemos permitirnos sacar a los alumnos de sus clases. Mucho menos mezclar escolares de grupos diversos. Por otra parte estas actividades exigen una dilatada preparación y en estas difíciles circunstancias todos los miembros de la comunidad educativa estamos ya trabajando de más. Simultanear la enseñanza presencial con la virtual supone redoblar esos esfuerzos. Este tiempo que nos ha tocado vivir si para algo debe servirnos, es para ser realistas.

 

Parece, pues, que en este curso la única de las actividades que se mantiene es el préstamo. Pero este servicio implica muchas tareas como ordenar los estantes, actualizar el catálogo, forrar libros y, sí,  proseguir con la política de adquisiciones. Nuestro buzón de sugerencias sigue abierto para los alumnos y el resto de la comunidad educativa y nuevos ejemplares se incorporan ya a nuestra colección y otros están en camino. El ávido lector tendrá noticias de las incorporaciones al contemplar la estantería de novedades, estratégicamente colocada junto a la sección de préstamos, y, por si hubiera alguna duda, a través de la reseñas de este blog.

 

En esta época de adversidad hemos salvado el primero de nuestros tesoros: los libros. El segundo, el gusto por la lectura y su fomento, no tiene por qué perecer o interrumpirse. Desde aquellos lejanos tiempos en los que la profesora Lola Roldán reinventó la Biblioteca “Nulla Dies Sine Linea” hemos transmitido el amor por los libros entre alumnos y profesores, hemos contribuido en la formación de jóvenes bibliotecarios, novelistas, dibujantes, guionistas, figurantes y hasta actores. Ha sido una inversión sostenida año tras año, y por seguir con las analogías bancarias, esos activos están dispuestos para rendir fruto. En este curso las clases pueden aprovecharse para promover la fama de tal o cual autor, pueden celebrarse en las aulas las efemérides lectoras de formas alternativas, pueden emplearse las plataformas educativas para compartir libros en formatos digitales… Para la labor de enseñar a disfrutar de la palabra escrita (y del cómic), no nos enfrentamos a una crisis, sino simplemente a un cambio de escenario.

 

Antes del inicio del curso todas estas novedades se comunicaron a los profesores responsables de la organización y el funcionamiento de la biblioteca y todos nos sumamos al proyecto. Quiero añadir que no nos importaron las nuevas condiciones de nuestro trabajo y que recibimos con enorme alegría la noticia de que la biblioteca reanudase su actividad.

 

Los profesores que este año trabajamos en la biblioteca somos los siguientes:

 

-        Manuel Arroyo Jaraba

-        Daniel Carmona Gómez

-        Carmen Carrasco Fernández

-        Aurelia Díaz Ramírez

-        Juan Farfán Espuny

-        Inmaculada García Barrera

-        Feliciana González Chico (Coordinadora)

-        Rocío Jiménez Arce

-        Ángela M.ª  Martínez Villegas

-        Francisco Martín Martín

-        Francisco Palomares Merino

-        Encarnación Sánchez Jiménez

-        José Enrique Viola Nevado

-        Carolina Wic Rodríguez

Se observará que este elenco viene a reiterarse año tras año. Evidentemente la familiaridad con la biblioteca resulta conveniente porque agiliza el reparto de tareas y garantiza que estas labores se lleven a cabo con eficacia. Como en años precedentes, se ha procurado que la selección represente el panorama de departamentos didácticos del Vélez.

 

Como incorporación destaca Carolina que desde el primer día ha mostrado su interés por trabajar en nuestros distintos proyectos.

 

Por desgracia, tenemos que hablar también de despedidas. No contamos este curso con Fernando Castilla y es una verdadera pena, pues se trata de un colaborador con sobrada experiencia (por no llamarlo socio-fundador). La jubilación nos priva de un compañero ejemplar y de un colaborador puntual en una tarea tan necesaria como ingrata: el control del retraso en la entrega de libros y su correspondiente sanción.

 

Con la supervisión del equipo directivo se diseñó el siguiente horario de guardias de biblioteca:

 

 

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

08:15 – 9:15

J. Farfán

E. Viola

E. Sánchez

C. Wic

F. González

09:15 – 10:15

J. Farfán

Á. Martínez

F. González

E. Sánchez

C. Carrasco

10:15 – 11:15

A. Díaz

Á. Martínez

F. Palomares

E. Viola

F. Martín

Recreo

F. González

I. García

F. González

F. Martín

I. García

11:45 – 12:45

F. González

R. Jiménez

I.aGarcía

E. Viola

F. Martín

12:45 – 13:45

I.aGarcía

E. Sánchez

R. Jiménez

D. Carmona

I.aGarcía

13:45 – 14:45

A. Díaz

C. Carrasco

F. Palomares

M. Arroyo

D. Carmona

 

Que a lo largo de estas horas, de muchas de nuestras clases y de algunos desvelos en nuestras casas podamos llevar a la práctica nuestro proyecto. No en vano, es en la oscuridad donde más precisa y donde más destaca resulta la antorcha de la civilización.


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La fotografía que encabeza esta entrada tiene como autor al fotógrafo madrileño Kiarras.

 

Procedencia de la imagen:

 

https://www.flickr.com/photos/kiarras_marinero/8455661691/in/photolist-dTctCx-99LjtK-dSsVA4

 

 

 


viernes, 26 de junio de 2020

Novedades en nuestra biblioteca: La Hija de Vercingétorix




A lo largo de este tiempo del confinamiento y la desescalada, hemos ido redactando las reseñas de los libros que quedaron en el limbo de nuestra biblioteca. Y hoy comprobamos que ha sido una selección bizarra (franquismo, griegos y romanos, una novela-chat, una contribución a la historia de la infancia…) nacida de ese anomalía impensable del cierre de los centros educativos. La gavilla de lecturas reunida parece, en fin, tan extraña como este tiempo que estamos viviendo. Concluimos con una obra que parece más idónea que sus predecesoras para nuestros jóvenes lectores, aunque también suscita preguntas y plantea inquietudes. Leer es, ahora más que nunca, un acto de inconformismo y los libros deben hacernos reflexionar, ya sean ensayos, novelas o historietas.
Al poco de comenzar esta triste época de prohibiciones, fallecía Albert Uderzo, dibujante de Astérix. Los medios y las redes sociales mostraron su dolor con imágenes de los álbumes del intrépido galo, entre ellos el que comentamos. Lo cierto es que no es obra de Uderzo, quién había considerado que otros artistas debían continuar la serie.
Esta decisión contó con numerosos apoyos y también con bastantes críticas. Lo cierto es que tras la muerte de René Goscinny allá por 1977, el guionista, Uderzo continuó en solitario con las aventuras de Astérix con resultados memorables (La Odisea de Astérix, el Hijo de Astérix) y otros menos afortunados que resultaban a la vez repetitivos y fantasiosos (Astérix en la India, ¡El Cielo se nos cae encima!).
Tras seis años sin sacar un título nuevo y habiendo superado la barrera de los ochenta años, el dibujante apostó por la continuidad, sin duda alguna con el respaldo de la editorial. Los nuevos álbumes aparecen firmados por Jean-Yves Ferri (guionista) y Didier Conrad (dibujante), quienes han mantenido el universo de Goscinny y de Uderzo sin grandes aportaciones, pero tampoco sin estridencias.
Antes de entrar a comentar el álbum que nos ocupa señalemos que el típico lector de cómic tiene un difícil conformar y que, para nada, se identifica con esa imagen del fan enloquecido e idolatrador de un artista o un personaje. El lector de historietas, joven lector o canoso adulto que no renuncia a sus entusiasmos de adolescencia, necesita una renovación constante de sus obras preferidas sumadas a un altísimo nivel de exigencia que no perdona lo que considera traiciones al espíritu de la saga.
Señalemos también, y esto va para los devoto de la pureza, que una serie de cómics exitosa inevitablemente crea una cohorte de ayudantes, publicistas y todo tipos de expertos. Dictaminar que una obra es original y otra un producto meramente comercial nacido de la codicia de los editoriales no es tan fácil como parece. El principal rival de Astérix, Tintín, parece un modelo de autenticidad, pues su autor, Hergé, impidió que la serie continuara tras su muerte y de hecho el último álbum, Tintín y el Arte Alfa, quedó incompleto. No obstante, en las últimas aventuras del reportero se observa que el papel concedido a los ayudantes es cada vez más amplio y que, por otra parte, los guiones de Hergé son cada vez más extravagantes y más críticos con los valores que su personaje ha transmitido durante décadas.
Una valoración de La Hija de Vercingétorix parte ya con todos estos impedimentos, prejuicios que, como hemos intentado demostrar, resultan además paradójicos e irreconciliables. No obstante, tanto si se estima como parte de una serie o como obra sin precedentes (que sería lo ideal) nos encontramos con una historieta muy estimable, a no dudar la mejor de la serie iniciada por Jean-Yves Ferri y Didier Conrad. Partiendo de unos principios empleados una y otra vez en la saga de Astérix (el rehén que escapa del cautiverio de los romanos y el objeto preciado que garantiza la soberanía) la historia se desarrolla con creciente originalidad y el previsible final feliz deja algunos puntos sin aclarar.
Adrenalina,  hija del caudillo Vercingétorix, es una adolescente irascible y caprichosa, pero demuestra tener unas ideas propias que la apartan de una caracterización tópica Sus amigos Blínix, hijo del pescadero Ordenalfabetix y Félfix, vástago del herrero Esautomátix son también dos afortunadas creaciones. Ellos, junto a otros muchachos de la aldea pondrán en cuestión todo el mundo de los adultos, entre ellos el inútil combate entre galos y romanos. Con estos presupuestos, resulta evidente, que el álbum resulta abiertamente rupturista y que marca un antes y después en una saga que lleva ya más de sesenta años de recorrido.
No sabemos si la intención de los autores (y de la editorial) era la de incorporar al público adolescente, pero lo cierto es que trazan un retrato veraz de una edad difícil y es posible que algunos de nuestros jóvenes lectores se reconozcan, Y a los seguidores de Astérix de toda la vida nos enseña que en vez de enrolar a nuestros hijos y a nuestros alumnos en las complicaciones de nuestros ancestros, tal vez deberíamos pararnos e intentar comprenderlos. Verdaderamente nuestra biblioteca ha realizado una afortunada adquisición.

jueves, 18 de junio de 2020

Novedades en nuestra biblioteca: Las Princesas van a la Universidad




Este libro publica las historias de princesas adolescentes que Juanen Román Cabrerizo (más conocido por su seudónimo Brioche) ha ido publicando en las redes sociales. Si en estas ha logrado un número más que respetable de seguidores, su libro también ha saboreado las mieles del éxito: el ejemplar que ingresa en nuestra biblioteca lleva el sello de la cuarta edición.
El autor describa la obra como novela-chat. Los editores añaden que el libro desarrolla el formato de conservaciones de mensajería instantáneas. Ambas resultan precisiones útiles para un lector que, tras la inevitable introducción, se enfrenta a la reproducción fiel de supuestos diálogos de grupos de WhatsApp, algunos de ellos simultáneos y contradictorios, en la medida que se afirma en uno tal o cuál juicio de valor e inmediatamente en el otro, más selecto, se matiza esa información o se niega abiertamente. Tal cuál ocurre en la vida real. 
La estructura del libro se completa con diálogos entre la conciencia de un personaje y el propio personaje o entre dos personajes que charlan entre ellos de viva voz. Estas partes se transcriben de acuerdo con las normas de la literatura tradicional. Otro recurso de toda la vida es la división en capítulos, si bien sus titulares están redactados en una mezcolanza de castellano e inglés. Todo esto por más que se explique resulta confuso y no hay más remedio que reproducir el interior del libro.
Es ya un lugar común en este blog describir las transformaciones que suponen trasladar el libro impreso al formato digital. Pero en esta obra se asiste al proceso contrario: la pantalla del smarthpone se ve obligada a adaptarse al papel. Evidentemente los iconos y la policromía se pierden. Y el escritor se ha visto obligado a adaptar el nombre de los personajes de Disney de tal forma que sigan siendo reconocibles, pero que no le causen los consabidos problemas de autor. Este objetivo lo ha logrado con alias de sabor vernáculo que contribuyen al gracejo del libro.

Más o menos, todos tenemos una idea del Universo Disney, pero pocos a la altura de los lectores habituales de Brioche que dominan tanto las producciones de toda la vida como las últimas películas subidas a lo que ya es un olimpo tan completo y farragoso como el de cualquier mitología de la antigüedad que se precie. Dicho sea de paso: los integrantes de las generaciones más maduras solemos despreciar los hábitos intelectuales de los más jóvenes, pero aprenderse las jerarquías de Disney, Juego de Tronos o las Guerra de las Galaxias, exige un esfuerzo digno de tenerse en cuenta.

En fin, una vez comprendido el formato (que puede sorprender, pero que a fin de cuentas forma ya parte de nuestra vida cotidiana) y más o menos identificadas las princesas o sus trasuntos, puede uno embarcarse en la lectura de este libro y divertirse mucho, muchísimo.

En primer lugar el lector se encontrará con una breve introducción en la que se realiza un breve bosquejo de cada una de las protagonistas y se informa que están en el primer año de universidad. Una universidad situada en un reino muy lejano, pero que resulta completamente identificable hasta para el lector más inocente.

A partir de ahí se suceden los capítulos con recopilaciones de los chats, principalmente el de «Princesas», pero también el de sus galanes «Princesos» con capítulos dedicados a los episodios imprescindibles en la vida de todo estudiante universitario: la búsqueda del piso, estudio en la biblioteca, trabajos, exámenes… pero también mucho espacio dedicado a las fiestas y a los amores y desamores. Como queda dicho, los personajes expresan sus opiniones en un chat e inmediatamente aclaran o se desdicen en otro chat paralelo. En ocasiones la interrelación sube de nivel con la inclusión de pantallazos de un grupo en otro.

El libro se lee de un tirón y cumple plenamente su propósito de divertir. Para el lector más avezado constituye una muestra digna de estudio entre la interacción entre los distintos medios de comunicación y en qué medida los nuevos medios transforman las relaciones humanas. Repetimos la frase de Tron Legacy: la frontera digital redefine la condición humana.
Pero nos hemos puestos muy tecnológicos. Las princesas van a la Universidad testimonia antes que nada la vida humana y sus miserias. Describe de forma fiel la vida de los estudiantes de hoy en día y pone en solfa sus horas y horas dedicadas a los realities, los peligros de la resaca, el tiempo perdido en discotecas… Hemos señalados lo de hoy en día, pero realmente lo único que ha cambiado en la vida de los universitarios son las formas que tienen de esquivar su obligación.  De hecho, El género literario de estudiantes que de universitarios sólo tienen el nombre es tan antiguo como el trívium y el quadrivium, nos tememos.  Esta obra, tan vanguardista en su formato, se incorpora a esa biblioteca inmemorial de relatos sobre capigorrones, sopistas y pícaros. Como en todas ellos, entre travesuras y pillerías, se condena la falsedad humana, la superficialidad de gran parte de la juventud y la pérdida de ese divino tesoro que es el tiempo.