Mostrando entradas con la etiqueta "Certamen Literario 'Nulla Dies sine Linea'". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "Certamen Literario 'Nulla Dies sine Linea'". Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de mayo de 2026

Fallo del Décimo Tercer Certamen Literario «Nulla Dies sine Linea»

 

El pasado 8 de mayo (viernes) el jurado del Certamen Literario “Nulla Dies sine Linea” emitió el siguiente veredicto:

En la modalidad de poesía (ESO) la obra ganadora ha sido Oda a la Abuela de la alumna de 1.º de ESO «A» Dayana Martín García.

En la modalidad de relatos (ESO) la obra ganadora  ha sido Del Pueblo al Trono del alumno de 4.º de ESO. «A» Alfonso Jiménez Jaén.

En la modalidad de poesía (Bachiller) la obra ganadora  ha sido Corazón de Tela de la alumna de 2.º de Bch. «B» Araceli Luna Rodríguez.

En la modalidad de relatos (Bachiller) la obra ganadora ha sido El Mundo se apaga del alumno de 2.º de Bch. «B» Carlos Santiago Gutiérrez.

A la espera de la entrega de los premios de este certamen, creemos que triunfar en la competición más antigua y prestigiosa de nuestra biblioteca, bien merecen la foto que reproducimos. De izquierda a derecha posan Araceli, Carlos, Dayana y Alfonso.

Desde aquí queremos felicitar a las alumnos y a las alumnas que han conseguido el triunfo por el talento demostrado en sus producciones literarias, obras bien construidas y planteadas con una seriedad impropia en unos escritores que se encuentran en la adolescencia.

Araceli es una luminarias de nuestra biblioteca. Con este premio concluye su fulgurante carrera literaria en este instituto, alumbrada por su triunfo en todos nuestros certámenes. Estamos seguro de que su talento seguirá brillando en su carrera universitaria. Carlos es otro alumno del segundo de bachiller al que tenemos que despedir. Un alumno que viene de otro centro pero que ha destacado en estos dos años de bachillerato. De Alfonso esperamos que su carrera literaria entre nosotros prosiga en los años venideros, después de tan buen y prometedor comienzo. Dejamos para el final a Dayana, un verdadero descubrimiento y a quien también pronosticamos una abultada y hazañosa presencia en nuestros certámenes. No podemos olvidarnos de su curso, el primero de ESO «A», que ha colaborado con verdadero entusiasmo en la modalidad de poesía.

Este año hemos podido contar con una participación estimable de originales, y además contamos con alumnos varones que se han presentado. Todas las obras entregadas han destacado por su calidad. Por ello, a los miembros del jurado nos ha costado llegar a tomar la decisión en cada uno de los apartados. La lectura de los originales y las deliberaciones han ocupado más de una semana.

Frente a las carencias de otros años, en esta ocasión  las categorías han quedado cubiertas y en sus dos niveles: ESO y Bachillerato. Está claro que ha funcionado la publicidad en estos ámbitos y que el año que viene hay que reforzar su eco en Ciclos.

jueves, 16 de abril de 2026

Convocatoria del Decimotercer Certamen Literario ‘Nulla Dies Sine Linea’ del IES “Luis Vélez de Guevara”

 


Publicamos, un año más, la convocatoria del decano de los concursos de nuestra biblioteca, pues se remonta a su época fundacional. Desde entonces nuestro certamen ha cambiado muy poco en sus normas y en sus objetivos, que buscan estimular el amor a los libros y fomentar la creación literaria y artística. A lo largo de estos trece años hemos podido contar año tras año con el talento y la entrega de nuestros alumnos. Esperamos en este curso revalidar ese compromiso e incorporar nuevos valores a ese impresionante legado.

Reproducimos a continuación la convocatoria:

XIII CERTAMEN LITERARIO DE LA BIBLIOTECA “NULLA DIES SINE LINEA”

DEL I.E.S. LUIS VÉLEZ DE GUEVARA

 

1. El certamen estará dirigido a todos los alumnos matriculados en el centro.

2. Las modalidades serán las de poesía y relato.

3. El plazo de entrega finalizará el 30 de abril de 2026.

4. Los originales se entregarán en la biblioteca del centro, por duplicado  y en sobre cerrado donde aparezca el título de la obra y los datos del autor  o autora (nombre, apellidos, curso).

5. Se otorgarán premios para los seleccionados en Secundaria, Bachillerato y Ciclos.

6. Los premios se concederán en el acto final de curso, concretamente en la entrega de premios de los distintos departamentos.

BASES ESPECÍFICAS

Recuerda: Los originales se entregarán en la Biblioteca del Centro, por duplicado (salvo en la modalidad de cómic) y en sobre cerrado donde aparezca el título de la obra y los datos del autor o autora (nombre, apellidos, curso).

POESÍA

1. Se tratará de un único poema, de temática y técnica libre, con un máximo de treinta versos.

2.  El tamaño de letra será 12 y el interlineado a doble espacio (letra Times New Roman o similar)

RELATO

1. Se tratará de una narración que comprenda entre 3 y 6 folios, de temática libre.

2. El tamaño de letra será 12 y el interlineado a doble espacio (letra Times New Roman o similar)

A estas bases deben añadirse las siguientes precisiones:

- Las modalidades pueden quedarse desiertas si ningún original de los recibidos presenta calidad suficiente.

- El Jurado puede otorgar en cada una de las modalidades la categoría de “primer premio” y “finalista” si se reciben dos originales de gran valía. En este caso cada uno de los alumnos recibirían su premio correspondiente.

- No se permite el uso parcial o total de la llamada inteligencia artificial. El recurso a esta tecnología supone la descalificación inmediata.

Sólo nos queda animar a los profesores y a los padres. Que nos ayuden a dar difusión a este certamen y que convenzan a los escolares para que participen. En muchas ocasiones la timidez y la indecisión tan habituales en la adolescencia impiden la demostración del talento.

Este certamen ha sido publicitado con este díptico elaborado por la coordinadora de la Biblioteca, Ángela Mª Martínez Villegas.






jueves, 15 de mayo de 2025

Convocatoria del Duodécimo Certamen Literario ‘Nulla Dies Sine Linea’ del IES “Luis Vélez de Guevara”

 


Publicamos la convocatoria del decano de los concursos de nuestra biblioteca, pues se remonta a su época fundacional. Su veteranía presenta tal magnitud que desafía a todo cálculo. A nosotros, desde luego, las cuentas no nos salen. Con la obligada pausa de ese fatídico 2020 y del 2023 en el que se cambió de coordinadora y suponiendo que todos los años se realizó su edición, su primera publicación debería situarse en el 2011, cuando Miriam Alcantarilla, nuestra actual directora, se ocupaba de la coordinación de la Biblioteca. Pero no hemo encontrados en este blog ninguna referencia en esas fechas. En cambio, sí hemos documentado anteriores convocatorias datadas en las coordinaciones de Isaac Páez y de Lola Roldán. La más antigua se emplaza nada menos que en el 2009, que se dice pronto.

Desde entonces nuestro certamen ha cambiado muy poco en sus normas y en sus objetivos, que buscan estimular el amor a los libros y fomentar la creación literaria y artística. A lo largo de esta imprecisa docena o quincena de años hemos podido contar año tras año con el talento y la entrega de nuestros alumnos. Esperamos en este curso revalidar ese compromiso e incorporar nuevos valores a ese impresionante legado.

Tal es el preámbulo que incluimos en todas las convocatorias. Pero lo cierto es que las modificaciones se han ido sucediendo curso tras cursos. Volvemos a uno de los tópicos de este blog: las reformas son la garantía de la continuidad.

Así, en esta ocasión hemos eliminado la categoría de microrrelato y la de cómic la hemos trasladado. En los cursos que nos depare el porvenir celebraremos un certamen propio de portada e historieta en marzo, coincidiendo con el Día del Cómic y del TBO.

Un último apunte. La convocatoria de estas pruebas estaba prevista para el mes de abril. Y llegamos a preparar las normas y hasta la cartelería. Pero comprendimos que no tenía sentido anunciar un concurso justo antes las vacaciones de la Semana Santa. Y tras estas nos sumergimos en Astigiletras. Cuando el festival de las letras ecijanas concluyó, habíamos entrado ya en el mes de mayo. Nos pareció ya tarde para preparar un certamen que exige mucho más trabajo del que se piensa y barajamos renunciar a él. Pero fueron las peticiones de los alumnos que querían participar los que nos impulsaron a convocarlo. Una vez más es el entusiasmo de nuestros escolares el viento que impulsa nuestras velas.

Reproducimos a continuación la convocatoria:

XII CERTAMEN LITERARIO DE LA BIBLIOTECA “NULLA DIES SINE LINEA" DEL I. E. S. LUIS VÉLEZ DE GUEVARA

 

1. El certamen estará dirigido a todos los alumnos matriculados en el centro.

2. Las modalidades serán las de poesía y relato.

3. El plazo de entrega finalizará el 29 de mayo de 2025.

4. Los originales se entregarán en la biblioteca del centro, por duplicado  y en sobre cerrado donde aparezca el título de la obra y los datos del autor  o autora (nombre, apellidos, curso).

5. Se otorgarán premios para los seleccionados en Secundaria, Bachillerato y Ciclos.

6. Los premios se concederán en el acto final de curso, concretamente en la entrega de premios de los distintos departamentos.

BASES ESPECÍFICAS

 

Recuerda: Los originales se entregarán en la Biblioteca del Centro, por duplicado (salvo en la modalidad de cómic) y en sobre cerrado donde aparezca el título de la obra y los datos del autor o autora (nombre, apellidos, curso).

 

POESÍA

 

1. Se tratará de un único poema, de temática y técnica libre, con un máximo de treinta versos.

2.  El tamaño de letra será 12 y el interlineado a doble espacio (letra Times New Roman o similar)

RELATO

 

1. Se tratará de una narración que comprenda entre 3 y 6 folios, de temática libre.

2. El tamaño de letra será 12 y el interlineado a doble espacio (letra Times New Roman o similar)

A estas bases deben añadirse las siguientes precisiones:

- Las modalidades pueden quedarse desiertas si ningún original de los recibidos presenta calidad suficiente.

- El Jurado puede otorgar en cada una de las modalidades la categoría de “primer premio” y “finalista” si se reciben dos originales de gran valía. En este caso cada uno de los alumnos recibirían su premio correspondiente.

- No se permite el uso parcial o total de la llamada inteligencia artificial. El recurso a esta tecnología supone la descalificación inmediata.

Sólo nos queda animar a los profesores y a los padres. Que nos ayuden a dar difusión a este certamen y que convenzan a los escolares para que participen. En muchas ocasiones la timidez y la indecisión tan habituales en la adolescencia impiden la demostración del talento.






lunes, 10 de junio de 2024

Fallo del Décimo Certamen Literario «Nulla Dies sine Linea»

 


El pasado 20 de mayo (lunes) el jurado del Certamen Literario “Nulla Dies sine Linea” emitió su veredicto:

En la modalidad de poesía la obra ganadora ha sido Dolores de Santiago de la alumna de 1.º de Bch. «B» Alba María Rodríguez Cáceres.

En la modalidad de microrrelato (ESO) la obra  ganadora ha sido ¿Por qué lees? de la alumna de 2.º de ESO «B» María Moral Sánchez.

En la modalidad de microrrelato (Bachiller) la obra ganadora ha sido Policias y Ladrones de la alumna de 2.º de Bch. «B» María José Reyes Fernández.

En la modalidad de microrrelato (ESO) la obra ganadora ha sido ¿Ha merecido la pena? de la alumna de 2.º de ESO «B» Alba Villaécija Caraballo.

En la modalidad de relato (Bachiller) la obra  ganadora ha sido La última vez de la alumna de 2.º de Bch. «B» María José Reyes Fernández.

Los premios de este certamen se otorgarán en la graduación de 4.º de la ESO, dentro de la entrega de distinciones de los distintos departamentos. Pero creemos que triunfar en la competición más antigua y prestigiosa de nuestra biblioteca, bien merecen la foto que reproducimos. Posan con las ganadoras dos compañeros de Alba: Lucía Aguilar Macías y Joaquín Martínez Isla.

Falta en la instantánea la doblemente premiada María José Reyes Fernández, que ya no se encuentra en el Centro al terminar las clases del 2.º de Bachiller. En su última jornada en el Vélez pudimos hacerle el retrato que reproducimos a continuación.


Desde aquí queremos felicitar a las alumnas triunfadoras por el talento demostrado en sus producciones literarias, obras bien construidas y planteadas con una seriedad impropia en unas autoras en edad escolar.

Este año hemos podido contar con una participación estimable de originales, aunque seguimos sin contar con alumnos varones que se presenten. Todas las obras entregadas han destacado por su calidad. Por ello, a los miembros del jurado nos ha costado llegar a tomar la decisión en cada uno de los apartados.

Frente a las carencias de otros años, en esta ocasión casi todas las categorías han quedado cubiertas y en sus dos niveles: ESO y Bachillerato. Se ha cumplido la profecía que lanzamos en los años de espigas marchitas: cuando la biblioteca vuelva  a las condiciones de las que gozaba antes del COVID, se repetirán las altas participaciones en sus actividades y volverá la excelencia de las obras realizadas por nuestros alumnos.

Pero dejemos las reflexiones sobre el pasado y el futuro y pasemos a ese gozoso presente que es el talento de nuestras alumnas escritoras.

DOLORES DE SANTIAGO

 

Dicen que tu palio es el cielo

y que aquí se hace de piedra,

donde tantas veces te recé

hablándote con poemas.

 

Donde tu pena es más grande

sabiendo de su condena,

madre de los dolores

soberana y señora eterna.

 

Que hasta las rosas te envidian

y quisieran ser más bellas,

para igualar tu rostro

y ser espejo de tu belleza.

 

Ahora te pido, señora,

dame fuerzas y más fuerzas,

para llevarte con arte

cómo se lleva a una reina.

 

Que no derrames más lágrimas,

que no tengas más tristezas.

 

Écija entera te quiere,

y se hace pañuelo de seda

para secar tus mejillas,

bañadas por la pureza de sentimiento

divino, por tu hijo

que se entrega y expira perdón y amor

al mundo que lo contempla.

 

Señora de Santiago,

tú, la madre más perfecta,

tú, virgen de entre las vírgenes.

 

Eres consuelo y maestra,

eres consuelo del hombre

que hoy ante ti reza.


Alba María Rodríguez Cáceres, 1.º de Bachillerato de Humanidades.

¿POR QUÉ LEES?

Siempre había una chica con la nariz metida en un libro; escondida en algún lugar recóndito de la biblioteca.

- ¿Por qué lees?, leer es un aburrimiento y una pérdida de tiempo-. Le decían sus compañeros, escrutándola con la mirada.

 -No es aburrido ni una pérdida de tiempo-. Contestaba ella sin inmutarse.

En el fondo sí le importaba. Pero llegó el día que se adentró en un mundo nuevo. Ella comenzó a reír, a llorar, a emocionarse y sumirse en la decepción; ella sola, en la compañía de los libros, que no la juzgaban. Solamente la transportaban a un universo paralelo, donde podía llegar a ser lo que su campo de la imaginación le permitiera, algo que jamás haría en la vida real.

María Moral Sánchez, 2.º de ESO «B».

POLICÍAS Y LADRONES

 Nos habíamos conocido un verano tan caluroso como el resto en aquel pueblo pequeño perdido de la mano de Dios. Tú habías llegado con tu padre una tarde de julio en la que yo estaba jugando en el patio a correr sin parar.

Recuerdo que tu padre me señaló y yo saludé con energía en vuestra dirección, a lo que tú no pudiste evitar sonreír.

Desde ese día, durante lo que restaba de verano, nos dedicamos a jugar a policías y ladrones con algunos niños más del vecindario. Todos solían perder nada más empezar, y la partida acababa por convertirse en un uno contra uno, en el que tú eras la policía y yo el ladrón.

Recuerdo los gritos de alegría cuando ganábamos nosotros, y los abucheos y algún que otro llanto cuando tú salías vencedora.

Ese verano sirvió para que nos convirtiésemos en grandes amigos, mejores amigos incluso. Cuando el resto de niños se iban a sus casas, tú y yo nos quedábamos tumbados en el césped del patio, hablando de lo que fuera que hablasen los niños de diez años.

Tú soñabas con ser policía, como tu abuelo. Ayudar a los demás y luchar por lo que estaba bien y por lo que creías que era correcto. Yo soñaba con tener dinero. Poder comprar todo lo que quisiera y viajar por el mundo sin preocuparme por los gastos.

Y esos sueños que poco tenían que ver uno con el otro, encontraban un lugar donde coexistir en el patio de mi casa.

Cuando el verano terminó, tu padre y tú os marchasteis del pueblo. Recuerdo que te abracé con fuerza y te prometí que, algún día, de alguna forma, nos volveríamos a encontrar.

Me hubiera gustado que nuestro reencuentro hubiese sido tan bonito y emotivo como había imaginado durante tantos años, pero, una vez escuché a alguien decir que, cuanto más planeas algo, peor es el resultado.

Había que ver el lado positivo, al menos nuestro reencuentro se parecía a los viejos tiempos, de alguna forma.

El suelo era verde, aunque no por el césped, sino por los billetes y las joyas que se habían desperdigado cuando se me cayó la bolsa de las manos. Volvía a ser un uno contra uno de policías y ladrones, pero, en esta ocasión, yo tenía una pistola apuntándome a la cabeza y tú no podías permitir una mancha en tu impecable reputación.

María José Reyes Fernández, 2.º de Bachillerato “B”.

22 DE AGOSTO

Siento algo pesado sobre mi vientre que no me permite respirar, consigo abrir los ojos. Mi yegua está tumbada encima de mí, cubierta de sangre. Se levanta apoyando las rodillas y rueda hasta caer por el precipicio que tenemos al lado.

El miedo se apodera de mi cuerpo y hace que me cueste respirar. No tengo miedo a morir, nunca lo he tenido, me da miedo no haber disfrutado al máximo cada segundo de mi vida. Todo se vuelve negro, mis pensamientos y el miedo se apagan.

Los gritos a mi alrededor me despiertan. Consigo abrir los ojos y pongo todo mi esfuerzo en levantarme. La cabeza me da vueltas, me falla la rodilla y me duele todo el cuerpo. A mi alrededor todo es un caos, hay sangre por todos lados, pedazos de piel, restos de órganos y lo que creo que es el parachoques de un coche, que está manchado de sangre.

- ¡Socorro, no siento las piernas! - grita Julia tumbada en la carretera, tiene una brecha en la frente y he su lado está su yegua, encima de un charco de sangre.

Sergio está tumbado debajo de un árbol a mitad del precipicio, llorando y gritando algo que no consigo entender. A su lado están su caballo y mi yegua, muertos.

- ¿Qué ha pasado? - susurro.

-Nos ha atropellado una furgoneta- dice Raúl con un miedo indescriptible en la voz.

Todo se vuelve negro de nuevo, de repente el suelo desaparece y estoy cayendo al vacío.

Me despierto con el pulso errático y la piel pegajosa, agarrándome a las sábanas.

"Me llamo Alma. Tengo 13 años. El 22 de agosto, el que pensaba que sería uno de los mejores días de mi vida, nos atropelló una furgoneta. Han pasado siete meses. Sobreviví. Mi yegua no corrió la misma suerte, teníamos tantos sueños por cumplir, y ella dio su vida para que yo pudiera cumplir los míos.", me recuerdo a mí misma, ya que, a lo largo de estos siete meses, me he dado cuenta de que me ayuda a volver a la realidad.

Han pasado siete meses desde el 22 de agosto y me he dado cuenta de que una parte de mí murió ese día.

Este microrrelato está basado en hechos reales.

Alba Villaécija Caraballo, 2.º de ESO “B”.

LA ÚLTIMA VEZ

Faltan menos de dos meses para selectividad. Ese examen que retumba en tu cabeza, y cuyo nombre parece brillar en neón en cada esquina del instituto.

 Debería escribir un relato, pero, si algo me ha enseñado leer El Cuarto de Atrás, es que recordar cosas, aun de forma desordenada, también es contar historias. Y como esta va a ser la última vez que escriba algo para el Vélez, tal vez merece la pena no escribir un relato, no ganar, y en su lugar contar una historia sin personajes ficticios (más allá de los que viven en mi cabeza).

Tal vez, por esta vez, estaría bien dejar la fantasía a un lado y centrarme en la realidad, esa realidad que me ha acompañado durante seis años y de la que pronto toca despedirse.

Realmente, no soy una persona ansiosa (un momento, me explico antes de que algún profesor abra la boca). No suelo preocuparme por cosas que sé que no puedo controlar. Selectividad me aterra, el examen de lengua también, y el de historia, y el de mates... Pero no me aterra que se acabe el instituto (al menos ahora, que alguien me pregunte a finales de mayo a ver que respondo). Sé que tiene que terminar. No puedo pretender ser una estudiante de E.S.O toda la vida, aunque no me parezca del todo mal.

Al menos, si fuese estudiante de instituto eternamente, aprendería siempre cosas nuevas de todos los temas, no solo de uno en concreto. Y eso es otra cosa que me aterra; no saber lo que estudiar.

Vuelvo a hacer una pausa antes de que alguien coja las carreras de la facultad de Sevilla y me subraye con rotulador rosa fosforito Filología Hispánica. Sí, es algo que me encanta, me encanta lengua. Me lo paso bien haciendo sintaxis y aprendiendo sobre autores y sus formas de escribir (hay una frase que dice algo así como “para ser un buen escritor, antes hay que aprender de los grandes escritores”). Pero también me gusta hacer problemas de mates, me encanta el inglés, muy a mi sorpresa me gusta mucho empresa, y geografía no está tan mal como yo me la imaginaba.

Ese es mi mayor problema, en realidad, más grande que no saber que estudiar o de qué trabajar. Mi problema es que me gustaría aprender todo lo posible sobre todas las cosas posibles, pero eso es imposible. No suelo admitirlo, pero me da mucha rabia cuando no entiendo de lo que hablan los de humanidades, por eso siempre les pregunto cosas y les dejo que me escupan la teoría cuando tienen un examen. En menor medida, también envidio a los de ciencias cuando hablan de cosas de biología (y mira que yo no es que sea precisamente la fan nº1 de las ciencias de la salud), aunque hay cosas que recuerdo por haber estado en cuarto de ciencias. También envidio el dibujo técnico del bachiller tecnológico, por muy difícil que sea, pero me encantaría ser capaz de ver una composición de figuras geométricas y decir “yo sé hacer eso”.

Y por más infantil que parezca decir que “lo quiero todo”, no creo ser la única que piensa así, aunque casi todos mis amigos tengan las cosas muy claras y asignaturas que odian. Nunca he podido decir que odio una asignatura. Pueden aburrirme, no gustarme o pillarles asco (vuelvo a mi trauma en proceso de curación con geografía), pero siempre acabo aprendiendo algo más o menos útil de ellas (mención honorífica a educación física por enseñarme a hacer trucos con la comba).

Aunque sí que he tenido asignaturas favoritas. Siempre me ha gustado inglés, me ha resultado fácil, entretenido... Además, si hay algo de lo que carezco es de vergüenza, así que nunca me ha resultado un problema hablar o leer en inglés (es más, el speaking es mi parte favorita), por no hablar de que nueve de cada diez canciones que escucho están en inglés.

Historia para mí empezó el año pasado. Los otros años digamos que no me enteré ni del año que estaba estudiando. Dicen que la asignatura gana mucho con un buen profesor, y quien dijera eso no se equivocaba. Más allá de tener que aprenderme un puñado de constituciones y palabrejas extrañas que acabo consultando en la RAE, historia es divertida (sí, como estás leyendo, historia es divertida). Podría considerarla uno de mis grandes descubrimientos. Antes no entendía ni un pimiento de lo que salía en las noticias, ahora soy capaz de comprender medianamente el mundo en el que vivo (cosa que no viene mal).

Empresa o economía (como tú la quieras llamar) es otra de las afortunadas que se han ganado mi corazón no sé exactamente por qué. Tal vez porque me resulta entretenida, porque, como en historia, la profesora hace milagros, o simplemente porque en otra vida fui economista y yo aún no me he enterado. La cuestión es que me lo paso bien estudiando empresa, no se hace pesado, me tomo los problemas como un misterio que hay que descifrar en menos de veinte minutos... Por eso, a veces dudo si tirar por ese camino.

 Siento que si digo que estas son mis favoritas les quito importancia a las otras, cuando, en realidad, todas son importantes y de alguna forma le aportan algo a mi vida, aunque sea tan solo un granito de arena a la mitad; francés me gusta, me gusta mucho, a veces no entiendo ni pera y otras me sorprendo a misma teniendo una conversación en francés frente al espejo; filosofía es la cuna de las curiosidades y las conversaciones extrañas que hacen que los engranajes de tu cabeza comiencen a girar a toda máquina y saques conclusiones que ni tú mismo creías capaz de elaborar...

 Y he decidido dejar lenga para el final porque sé que me voy a enrollar. Un maestro en quinto de primaria nos dijo un día que, muy probablemente, la gran mayoría de nosotros no cumpliríamos nuestros sueños. Yo decidí autoimponerme ese día la meta de cumplir los míos para demostrarle que se equivocaba, aunque en ese momento ni siquiera sabía cuáles eran mis sueños. Después de eso, en sexto, nuestro maestro de lengua se dedicó a mandarnos escribir historias cortas todos los fines de semana. Yo llegaba a casa todos los viernes y me ponía a escribir sin importar cual fuese el tema. Aún guardo esas historias en una carpeta roja en la estantería de mi habitación. Me encantaba ponerme a escribirlas, y me gustaba aún más compartirlas con el resto. Ese maestro me dijo otra frase que, aunque no recuerde exactamente, en esencia era “cuando escribas un libro, quiero que me mandes uno firmado”. Y esa pudo ser la primera vez que a mi cabeza no le pareció tan mala idea eso de ser escritora.

Cuando llegué a primero de E.S.O, conocí a la profesora que más me ha marcado en toda mi vida, Feliciana González Chico (Feli, como la llama todo el mundo). Todos mis profesores de lengua han influido en mí, pero Feli me dijo dos cosas que suelo recordar a diario, “nunca dejes de tener esa curiosidad” y “nunca dejes de escribir”. Yo he intentado no decepcionarla, y creo que, por el momento, no lo estoy haciendo del todo mal.

En el instituto también he escrito mucho, en parte por esos certámenes de relatos de la biblioteca a los que me he presentado todos los años, siempre con la misma ilusión (o más, si cabe) que el anterior. Siempre me ha hecho gracia como las profesoras me veían por los pasillos y me decían “ya han salido las bases, preséntate” y como, hasta día de hoy, lo siguen haciendo, y me parece un detalle muy simple, pero de los más bonitos.

No he ganado siempre, porque siempre no se puede ganar, pero debo decir que, cuando ganaba, sentía una especie de pinchazo de adrenalina que me hacía tener más ganas de escribir, de llegar a casa, abrir el portátil y escribir algo, lo que fuese. Tal vez la victoria que más me marcó fue la primera, que ni siquiera fue una victoria como tal. Fue una mención honorífica que me hizo darme cuenta de que, fuera de las cuatro paredes de mi clase había gente a la que no le parecía tan mal lo que escribía. El Club sin Nombre se llamaba. Una historia sobre una niña que sentía que no encajaba y creaba un club para hacer amigos, escrito por una niña que sentía que no encajaba y que estaba empezando a ver como se transformaba irremediablemente su grupo de amigos.

Bueno, todo esto sirve para explicar por qué lengua es, probablemente mi asignatura favorita. Porque, más allá de la teoría y las oraciones subordinadas con trampa, es la asignatura que me ha enseñado a conocer las formas que hay de contar historias y de expresar como te sientes. Muchas veces, cuando me frustro, escribo poemas o párrafos cortos para desahogarme. Tengo libretas, notas del teléfono, documentos, hojas sueltas... todas llenas de ideas para historias, de frases que dirían mis personajes, de personajes, de tramas, de días malos convertidos en versos y de días memorables transformados en relatos.

Creo que esa es una de las razones por las que me gusta tanto El Cuarto de Atrás, porque, de alguna forma que no sé muy bien explicar, veo en Carmen Martin Gaite algo de María Reyes (¿es demasiado narcisista considerarte parecida a una escritora de tal calibre?). Veo en su desorden algo de mi desorden, en sus idas y venidas de olla veo las mías... Y en su forma de aislarse viajando a la isla de Bergai, veo un poco a la joven que se pasa los días y las noches con los auriculares inventando historias al ritmo de música de lo más variopinta.

Sabía que iba a enrollarme con Lengua, pero hay que seguir con el resto.

Hay algo a lo que podríamos llamar excepción, que es mi miedo a separarme de mis amigos (procedo a elaborar). Sé que es algo que no puedo controlar y, aun así, es algo que me causa angustia, por eso es una excepción. No temo precisamente el no hacerlos (a estas alturas de la película creo que ese puede que sea el menor de mis miedos), más bien me preocupa lo que le va a suceder a mi grupo de amigos actual, ese que nació en primero de E.S.O y que ha ido mutando y evolucionando a lo largo de estos seis años (y aquí es cuando vamos a empezar a hablar de los personajes de mi vida).

Hay una broma conjunta en mi grupo que se basa en referirnos a nuestra vida como si de una serie se tratase. Con sus temporadas, sus arcos y sus personajes (los protagonistas y los recurrentes). Por si alguien tiene curiosidad, ahora mismo estamos en la segunda temporada de la serie de bachillerato, que termina con el especial de la graduación y al que le seguirán los spin-offs en la universidad en los que, a veces, se reunirán algunos miembros del elenco principal. Durante esta “Serie de Nuestra Vida”, algunos personajes se han mantenido siempre entre los protas, personajes que ganaban o perdían importancia y, a veces, personajes nuevos tan adorados por la audiencia que renovaban para una temporada más.

Traducido, en mi grupo de amigos siempre hemos estado fijos unos pocos, en especial cuatro, que llevamos desde primero siendo amigos de forma ininterrumpida. Esos cuatro (al menos en la serie de mi vida) hemos sido Samuel, Manuel, Mila y yo. En posteriores temporadas han aparecido personas que, a pesar de algunas dificultades finalmente forman parte del elenco, como Andrea, Charo o Carlota, y otras que decidieron dejar la serie y en las que no puedo evitar pensar por todo lo que vivimos antes de nuestro final.

Con esta maravillosa analogía, puedo explicar mi punto. Tengo miedo de que, al igual que a lo largo de los años mi grupo de amigos ha cambiado y evolucionado, muchas de las personas que conozco y quiero ahora, dejen de ser parte de mi vida una vez empiece el spin-off de la universidad. Es algo normal, y natural, y todo lo que tú quieras, pero no puedo evitar notar una espinita en el pecho cuando pienso en lo que me depara el futuro en cuanto a mis amistades. Sé de sobra que hay personas con las que no voy a volver a hablar en la vida y otras que, sin importar lo lejos que estén, van a seguir siendo personajes clave dentro de mi serie. También sé que, dependiendo el camino que decida recorrer cuando esté rellenando la matrícula en junio, tal vez entable una mayor amistad con personas a las que ya considero amigas (sin ir más lejos, Gisela y Elena).

Pero eso, como ya he dicho, son cosas que no puedo controlar. Ya comprobé en cuarto de E.S.O que, cuando todos los integrantes del barco no están dispuestos a remar, es muy probable que el barco se hunda, y lo mejor que puedes hacer es montarte en un bote salvavidas con una persona que sabes que va a remar contigo en busca de tierra firme. No fue precisamente agradable, pero al menos, la persona que remó conmigo en busca de tierra es una de esas personas con las que, a pesar de la distancia, espero no perder el contacto.

No me queda mucho más que decir. Tampoco sé que más decir. Es una cosa que suele pasarme muy a menudo. Me propongo escribir algo porque el principio aparece claro como el día en mi cabeza, pero a medida que avanzo no sé cómo continuar. Me quedo estancada en una coma, en un punto o en un párrafo. Me frustro, abandono, se me ocurre otra historia y repito el proceso. Bueno, a veces no. A veces ni siquiera escribo porque tengo el principio clarísimo, pero no sé cómo o por dónde empezar a escribir. Y antes de que algún iluminado diga “pues por el principio”, no. Lo de respetar la estructura lineal y cronológica en una historia está pasado de moda. Ahora se lleva empezar por el final, o por el medio, por todas partes menos por el principio. Javier Castillo es un ejemplo maravilloso de novelas desordenadas, pero con sentido.

Yo quiero intentar escribir una de esas, incluso estoy haciendo una línea de tiempo en Canva para poder desordenar los capítulos luego (si es que llego a escribirlos). Lo de hacer líneas del tiempo es algo a lo que nunca le he prestado mucha atención, para ser sinceros, pero lo he visto necesario en esta ocasión.

Dicen que hay dos tipos de escritores, los mapa y los brújula; los escritores mapa son los que lo planean todo con antelación y siguen el plan al pie de la letra, los escritores brújula son esos que escriben sin saber muy bien a donde les va a llevar el viento. Siempre me he considerado más del segundo tipo, aunque últimamente planee más de lo que escribo (lo que de alguna forma me frustra).

Y al final hemos vuelto al tema de las cosas que me frustran y me producen angustia: no leer todo lo que me gustaría me produce angustia, el mosquito de mi habitación me produce angustia, no ser capaz de elegir una carrera me produce angustia, que la gente tenga expectativas estratosféricas sobre mí me produce angustia, no saber cómo terminar esto me produce angustia...

Tal vez debería aprovechar que he mencionado el tema para terminar ya, ¿no? Al final he reflexionado sobre mi paso por el instituto, y sobre otras cosas que no tienen nada que ver. Bueno, no ha estado mal.

Ojalá esto no sea lo último que leas con mi nombre. Ojalá un día puedas leer mis desvaríos y mis historias sin terminar maquetadas, impresas, con una portada y una contraportada. Y con una dedicatoria en la que aún no sé muy bien lo que pondría, porque se lo dedicaría a muchas personas, porque soy lo que soy gracias a muchas personas.

Tal vez nunca tendré que escribir una dedicatoria, pero debería ir pensando en una, por lo que pueda pasar.

María José Reyes Fernández, 2.º de Bachillerato “B”.

sábado, 14 de mayo de 2022

Fallo del Décimo Certamen Literario «Nulla Dies sine Linea»

 




El pasado 12 de mayo (jueves) el jurado del Certamen Literario “Nulla Dies sine Linea” emitió su veredicto:

En la modalidad de Poesía la obra ganadora ha sido La Flor de la alumna de 1º de ESO «A» Sara Carmona Torres.

En la modalidad de Relato la obra ganadora ha sido Ghost Town de la alumna de 4º de ESO «B» Alejandra Perea Jiménez.

Los premios de este certamen se otorgarán en el acto final de curso de entrega de distinciones de los distintos departamentos, pero creemos que triunfar en la competición más antigua y prestigiosa de nuestra biblioteca, bien merecen la foto que reproducimos. Posan con las ganadoras Feli, en representación del jurado, y el alumno Daniel Pavón Gómez, como maestro de ceremonias. Es la última incorporación a la sombría galería de personajes de nuestra biblioteca, donde es conocido como El Premiador.

Desde aquí queremos felicitar a las alumnas triunfadoras por el talento demostrado en sus producciones literarias, obras bien construidas y planteadas con una seriedad impropia en unas autoras en edad escolar.




Lamentablemente, esto es lo único bueno que podemos anotar del Certamen Literario de este curso. Las categorías de microrrelato y cómic han quedado desiertas y en las otras dos, poesía y relato, el número de participantes ha sido mínimo, el más exiguo que se recuerda.

Lejos han quedado los años en que se convocaban las categorías en dos niveles distintos (secundaria y bachillerato) o incluso se imponía recurrir a la figura de la mención especial para premiar a tanto alumno talentoso.

Naturalmente la creatividad no puede planificarse y tiene sus años de vacas gruesas y sus años de espigas marchitas. Pero los miembros del jurado y todos los demás que trabajamos en biblioteca atribuimos este descenso a los rigores de la época que nos ha tocado vivir.  No puede olvidarse el tiempo en que nuestra biblioteca ha permanecido cerrada, seguido de otro en el que estaba sólo accesible para el préstamo. Cuando los alumnos pudieron acceder en el recreo o en horas sueltas se encontraron con que la capacidad estaba reducida a la mitad. Y en esas estamos.

El cahier de doléances recoge, por desgracia, más ausencias: la renuncia a actividades de animación lectora como el cementerio de los libros olvidados, la falta clamorosa de los ayudantes de biblioteca… En suma, la biblioteca con su quehacer diario y su serie de actividades desarrolladas a lo largo del año fomenta la lectura, pero también anima la escritura y esa fusión de dibujo e historia que llamamos cómic. Y esta es una labor paciente, desarrollada a lo largo de años. No es casualidad que el mejor año del Certamen fuera 2019 y que en esta ocasión destacase la participación de bachillerato.

En este agridulce balance no podemos dejar de agradecer la atención y el cariño que han ido mostrando los distintos equipos directivos hacia nuestra biblioteca y que se materializa en una aportación generosa de recursos materiales y, infinitamente más valiosos, recursos humanos. Pocos centros escolares pueden presentar una librería como la nuestra abierta todos los días de la jornada escolar y a horario completo. Que este logro se haya podido mantener en los rigores de los dos últimos años revela una apuesta decidida por la cultura y la creatividad que no podemos silenciar.

Con este respaldo preferimos juzgar el presente curso no como un período baldío para el talento de nuestros alumnos, sino como el reinicio de nuestras actividades de fomento de la lectoescritura, labor de la que ya señalamos exige tiempo y continuidad. No dudamos que cuando podamos volver a las condiciones de las que gozamos en 2019 podremos repetir la excelencia de sus resultados.



Pero dejemos las reflexiones sobre el pasado y el futuro y pasemos a ese gozoso presente que es el talento de nuestras alumnas escritoras.


__________________________________________________

 


MI FLOR

 

¿Dónde estará mi flor?

Que ya no florece

 

¿Dónde estará ella?

Que mi paciencia ya carece

 

¿Dónde estará mi flor?

Con la que ya no amanece

 

¿Dónde estará ella?

Si no nada entre los peces

 

¿Dónde estará mi flor?

Tal vez, comiendo nueces

 

¿Dónde estará ella…?

                                                                                                     Sara Carmona Torres.

 

 


GHOST TOWN

Pensaba que mi día no podría ir a peor hasta que…

Otra vez de camino a mi casa. Siempre pasaba bastante tiempo en la biblioteca, leyendo los libros que más me gustaban, aunque siempre dentro de los límites que me había dicho mi madre, pero esta vez era diferente… Había perdido la noción del tiempo, hasta el anochecer, cuando la señora encargada de cerrar la biblioteca me llamó golpeándome en el hombro y sacándome de mis ensoñaciones.

-Muchacho, estamos a punto de cerrar -dijo una señora de pelo blanco y tez blanca.

- ¿Qué hora es? - Dije casi cayéndome de mi silla por pasar tanto tiempo sentado.

-Hijo mío, ya son casi las nueve de la noche, no quería decirte nada porque estabas tan absorto y me daba pena llamarte la atención - farfulló con las llaves en la mano.

Yo la miré compasivo y le di una enorme sonrisa, antes de pensar en lo siguiente.

-Dios, mi madre me va a matar…-murmuré- ¡Hasta luego, señora, la veré el lunes!- Entonces, salí corriendo de allí recordando lo que dijo mi madre sobre las noches en este pueblo y lo peligrosas que son.

Me dispuse a caminar hacia mi casa con mis auriculares puestos, escuchando una canción de Green day. Di unos pasos cuando, un fuerte sonido hizo que me parara en seco. Con cuidado, me acerqué hacia ese sonido, cuya procedencia era un callejón, y lo que vi allí me dejó atónito.

Un asesinato. Observé cómo aquel hombre disparaba una y otra, y otra vez a su víctima… Hice mi mayor esfuerzo para no gritar y decidí retroceder en silencio, pero aquello no pareció funcionar muy bien, puesto que me choqué con un contenedor que hizo mucho ruido justo en el momento en que ese hombre giró su cabeza para mirarme. Sentí el pánico y corrí, corrí tan rápido como pude. Intenté sacar el teléfono para marcar a la policía, pero al ir corriendo, todo se dificultaba y eso hizo que mi móvil cayera al suelo. Ni siquiera miré hacia atrás ya que escuchaba al hombre correr detrás de mí.

Llegué a la entrada del bosque y me adentré hacia lo más profundo, sin saber qué sería de mí. Cuando por fin dejé de escuchar los pasos me detuve y observé a mi alrededor, sin ninguna idea de dónde estaba y sin orientación alguna. De repente, escuché un ruido, me asusté y me encogí en el suelo temiendo que el asesino me hubiera encontrado. Escuché esos pasos andando cada vez más cerca, pero había algo extraño en ellos, no parecían de humanos, eran más como un animal… Algo se rozó a mi lado y yo me asusté, por lo que “eso” que me había asustado dio un brinco. En ese momento levanté mi cabeza para ver a un gato blanco con unos ojos azules profundos, era como si me hipnotizara, como si quisiera decirme algo, el gato se movió y empezó a caminar y por inercia lo hice yo también, cuando me quise dar cuenta estaba siguiendo a ese pequeño gato. Fue entonces cuando el gato se paró de golpe y pude ver un pequeño camino, ¿había sido el gato quien me guio hasta ese sendero? No podía saberlo, así que como un pequeño agradecimiento le di unas caricias en la cabeza y susurré “Gracias…”.

Anduve tranquilamente por ese sendero, con un constante sentimiento de paz y tranquilidad; una tranquilidad extraña, una sensación que nunca había sentido en mi vida… Era raro, muy raro de hecho ¿Era este camino tan corto? Hace un minuto juraba estar al principio del sendero y jurar ver bosque delante de mí todo el tiempo.

Casi me choco con algo, cuando me detuve a contemplar qué era, me quedé incrédulo…

-Bienvenido al pueblo… ¿fantasma? - Dije con cierto tono de burla, ¿era una broma?

Deseché todas las dudas de mi mente cuando un chico bastante energético se acercó a mí. En cuanto a su aspecto, parecía sacado de un cuento de mitología griega: era alto, bastante guapo, a decir verdad, y parecía ser muy atlético. Tenía el pelo castaño y unos ojos verdes bastante profundos, llevaba puesta una ropa muy rara, como la de mi libro de guerreros griegos, quizá estaba disfrazado, quién sabe.

- ¡Hola! ¿Quién eres? Nunca te había visto por aquí ¿eres extranjero? - dijo curioso y mirándome de arriba abajo.

-Haces muchas preguntas Co ¿no ves que asustas al chico? -una niña muy sofisticada con ropas antiguas y lujosas se nos acercó a un costado.

-Mary, te he dicho un millón de veces que me llamo Collin, no Co, suena a nombre de perro- el chico hace pucheros a lo que me río por lo bajo, es entonces cuando los dos me miran.

- ¡Ay! perdónenme, qué descortés de mi parte soy, Alex ¿Podrían explicarme qué es este lugar y qué hago aquí? - Dije inspeccionando el cartel de cerca, parecía bastante viejo.

-Como podrás leer en el cartel, estás frente a un pueblo fantasma, he visto tu cara un par de veces y déjame decirte que no, no es una broma, si quieres verlo por ti mismo ven, acompáñanos a Co y a mí. - Dicho eso, la niña se adentró a aquel pueblo y yo la seguí, maravillado por aquel pueblo.

Diría que he viajado mucho y visitado muchos pueblos, pero puedo asegurar que ninguno se asemeja a este, era magnífico, si me atreviera a decir las casas eran todas de diferentes estilos de diferentes épocas, victorianas, barrocas, góticas, romanas... Me maravillaba todo aquel paisaje, por no decir que estaba todo abarrotado, había tiendas de todo tipo, era maravilloso. Este pueblo tenía un ambiente peculiar, me daba paz, tranquilidad y, puede sonar raro, pero me hacía feliz estar en ese lugar.

De repente, nos paramos frente a una casa muy lujosa y antigua, la chica, Mary, abrió la puerta y entró, seguida de Collin, que me hizo un gesto para entrar. Al pasar por esa puerta me sorprendió lo bonito que era todo, era una decoración muy fantasiosa, por así decirlo.

-Perdona, pero… ¿Dónde estamos? - Me atreví a preguntar cuando me di cuenta de que había seguido a dos extraños a una casa completamente extraña.

-Esta es mi casa, hemos venido para que veas con tus propios ojos que este pueblo no es ninguna broma- Dijo Mary cuando nos adentramos a su cocina.

Me aterré cuando vi que agarraba un cuchillo…-” Este era mi final.” No sé por qué seguí a dos extraños, qué tonto. Mientras me repetía en la cabeza lo tonto que era y empezaba a retroceder, Mary hizo algo repentino.

- ¡Adiós a mi vestido nuevo! - suspiró y vi cómo se clavó el cuchillo en el vientre.

Cerré los ojos, asustado al pensar que una persona que había conocido hace media hora se habría suicidado en frente de mis ojos.

-Abre los ojos. - Dijo Collin y yo negué- Hazme caso, venga, míralo tú mismo.

Al final le hice caso, abrí los ojos y vaya que me sorprendí al mirar a la chica y ver que nada salía de esa herida que se había hecho, me quedé maravillado, aunque un poco fatigado, aunque no saliera nada de esa herida, seguía ahí.

- ¿Cómo es posible? -Pregunté aún en shock.

-Estamos muertos, no sentimos, no nos herimos, no nos pueden lastimar más de lo que lo hicieron, nuestra vida llegó a su fin y aquí estamos- Llevó el cuchillo de vuelta a su sitio y se sentó.

-Wow, relájate, lo vas a asustar más de lo que está, y bueno, ¿Tú por qué estás aquí? -

Dicho eso, Collin se sentó al lado de Mary agarrando un bollo de crema por el camino.

-No lo sé. - Y era verdad, no recordaba nada, no sé cómo llegué ni por qué, solo sabía que no tenía miedo, como si este sitio fuera familiar para mí- Pero, lo único que sé es que quiero volver, volver a casa con mamá y mis libros, ustedes ¿sabéis cómo salir?.-

-No, no sabemos, pero creo que alguien que conozco si sabe, acompáñame, y tú, deja de tragar y vamos- Agarró al chico del brazo y los seguí.

Llegamos a un torreón viejo y destartalado, no creo que quien viviera aquí hiciera limpieza por lo que se veía, Collin hizo una mueca de desagrado y le escuché decir por lo bajo algo como “el chalado”.

-Llegamos, aquí vive Wilbur, el viejo mago del pueblo, aquí encontrarás respuestas, al fin y al cabo, fue él quien creó el pueblo- Dijo la chica llamando al timbre.

-No me gusta este señor, está loco y viejo, y…-

-Con que loco y viejo, ¿no? Hola Mary, querida, y Collin, sé que no te caigo bien, pero chico, un poco más de educación no te vendría mal, oh ¿y a quién tenemos aquí? Espera… Sigues vivo, ¿verdad? Ven chico- Dijo pasando dentro, invitándonos a los tres a pasar.

Pasamos uno por uno, esa casa estaba hecha un desastre, había tubos de ensayos, líquidos extraños e incluso vi una rata por el sofá. Nos llevó a una biblioteca y dijo que esperásemos allí, este señor era raro, muy raro, a los minutos volvió con un libro, tenía la cubierta sucia, pero era bonita, demasiado.

- ¿Qué es? - Pregunté embobado.

-Tu camino a casa, todos los pasos explicados. - Me pasó el libro y lo ojeé.

-Gracias, pero ¿cómo sabía usted que yo quería irme a casa?

-Intuición muchacho, ahora venga, te están esperando, todos están esperándote. - Nos arrastró a la puerta y se metió en su casa de nuevo.

-Qué raro. - Dije.

-Siempre es así, ¿qué dice el libro? - Dijo Collin, mostrando interés

Abrí el libro expectante pero solo encontré una frase: “ten fe”. En ese momento, corrí, corrí al bosque, dejando a Collin y Mary con la palabra en la boca, teniendo fe, fe de que llegaría al final, al final de todo.

Llegué, llegué al final, pero ¿Qué final era ese? Abrí los ojos ante una luz cegadora y me encontré en una sala, blanca, muy blanca, entró una mujer, con una bata y me dio una pastilla, me la tomé. No sé por qué, detrás había un policía, que me sacó de esa habitación para llevarme a otra, allí me dijo…

-Sabemos que fuiste tú quién lo mataste…

 

Alejandra Perea Jiménez
                                                                                                       

__________________________________________________

 La ilustración que encabeza la poesía de Sara Carmona Torres se titula Roses y procede del álbum de flickr de la inglesa Tanya Kostina. Añadimos el enlace a su ubicación en la red:


https://www.flickr.com/photos/106705450@N03/39074240270/


 La ilustración que encabeza el relato de Alejandra Perea Jimenez se titula Ghost Town?  y procede del álbum de flickr del rumano Teodor Sirbu. Añadimos el enlace a su ubicación en la red: 

https://www.flickr.com/photos/189381640@N08/50938334326