Establecidos
en aquellos tiempos míticos en que Lola Roldán organizaba la biblioteca, el
pequeño ejército de alumnos colaboradores de la biblioteca se ha ido renovando
desde entonces y ha acabado por convertirse en una de sus señas de identidad.
Como la guardia real de los aqueménidas su reemplazo es tan inmediato que se
produce la ilusión de que permanecen para siempre. Y como los soldados persas,
también han acabado por convertirse en un cuerpo de élite en el que refulgen
nuestros mejores lectores.
En
principio, los ayudantes de Biblioteca se reclutan del primer ciclo de la ESO. La
estimación que los alumnos de este nivel muestran por los libros y la
biblioteca se debe, en gran medida, a la fructífera labor de animación a la
lectura desarrollada en los colegios de Écija. Desde aquí queremos hacerlo
notar y agradecerlo, pues nos facilita enormemente esta labor de selección y
otras muchas tareas.
En
otros años este repaso lo incluimos a comienzo de curso. Hemos preferido en
esta ocasión incluirlo en sus postrimerías y anotar los nombres de los que han
perseverado hasta el final. No hace falta insistir en que esperamos en que
muchos de ellos, sino todos, repitan el año siguiente:
Este
es el listado oficial de los alumnos con los que contamos como ayudantes en el
momento de la publicación de esta entrada
- Alicia Álvarez
- Ariadna Ávila
- Dario Carmona
- Lola Delgado
- Elena de la Fe Martín
- Pepe Fernández
- Alejandro Fernández Prieto
- Irene Fernández Prieto
- Alba García
- Enzo García
- Irene García García
- Elvira Herrera
- Macarena Jaén
- Gabriela Moral
- María Moral Sánchez
- María Rodríguez
- Cristian Rodríguez Rodríguez
- Elena Tirado
- Alba Villaécija Caraballo
Aparte de primero
de la ESO, contamos con aportes del resto de cursos de este nivel. Subrayamos a
los alumnos que reiteran su compromiso con nosotros un año más. Resulta un
verdadero lujo contar con su colaboración, cada curso más experimentada pero
igual de entusiasta. La contribución de alumnas (y alumno) de 4º de ESO resulta
excepcional, tanto en número, como en calidad, pues se trata de los alumnos más
destacados de este ciclo.
En la fotografía
aparecen posando con nuestra coordinadora, Ángela Martínez Villegas. Faltan en
la imagen Lola Delgado y Cristian Rodríguez.
Los
Ayudantes de Biblioteca no son los únicos alumnos colaboradores de nuestra
institución. Existen un sinnúmero de tareas para las que se necesita la
dedicación de otros alumnos. Hablamos de
colocar carteles y avisos (y también retirarlos), transformar el aspecto
de la biblioteca para algunas celebraciones y para volverla a quedar como
estaba. No olvidemos la participación como figurantes en las efemérides que lo
precisan. Dejamos para el final la ingrata tarea de repartir las citaciones
clase por clase de los alumnos que se demoran en el préstamo, pierden el carné
de lector y otras incidencias que por tediosas que puedan parecer señalan que
nuestra institución funciona como un reloj.
Por
tanto, nuestra Biblioteca posee, como los ejércitos de la Antigüedad, un
ordenado cuerpo de élite, pero también un abigarrado conjunto de tropas
auxiliares cuyos cometidos resultan de lo más diverso, cuya organización de
mando se manifiesta, cuando menos, confusa y, en definitiva, cuya descripción
escapa a cualquier sistemática. Que su colaboración resulte ocasional señala
que, precisamente, su labor es más que oportuna y que a lo largo de lo que
llevamos de año, por poner un ejemplo, su labor ha sido clave para sacar
nuestros proyectos adelantes.
A
estas alturas de nuestro discurso la comparación entre Ayudantes y
Colaboradores parece imponerse, pero no la encontramos pertinente. Los primeros
no prestan su tiempo, doblemente valioso, porque es el tiempo del recreo y los
segundos se encuentran disponibles el resto de la jornada escolar. Ambos nos
resultan necesarios y sus labores se complementan. Únicamente que los primeros
gozan de más nombradía que los segundo, pero para eso los incluimos en esta relación.
Una
historia de los segundos, estos Irregulares de Baker Street sería muy
corta, porque pasan por la historia de nuestra biblioteca sin registro y por
tanto sin pena y sin gloria. Lo cierto es que su fundación antecede a la de los
propios Ayudantes, pues antes de poner en marcha a la Biblioteca hubo que
recurrir a una multitud de alumnos para las tareas más diversas, desde la
instalación del cableado al transporte de las estanterías.
Una
cosa es segura: ya sea como ayudante, ya sea como colaborador, el esfuerzo de
nuestros alumnos sostiene nuestra biblioteca y garantiza su futuro.
