Escogemos un año más a José Bergamín como
heraldo de la Semana Santa. Hemos quedado prendados de su su impresionante
poema Solo está el sol y solas las estrellas, un retablo sobre la
soledad y la muerte en el que el
Crucificado del Gólgota ocupa una hornacina más y no la más importante.
El poema vio la luz en una edición monumental
titulada Al Toro y que fue publicado en 1982 en Madrid, por Hispánica de
Bibliofilia, teniendo como impresor a Dietrich Mann. El artista José Caballero,
amigo del escritor, colaboró con veinte inspirados aguafuertes. Reproducimos el
que acompaña al poema. Posteriormente, el poema fue incluido en una de su obras
póstumas: La Claridad del Toreo (1985).
Al Toro con sus poemas y sus
correspondientes grabados mereció el honor de ser incluido en la sección
taurina de la exposición El Campo Andaluz que aunaba las colecciones
artísticas del Museo de ABC y de la Caja Rural del Sur. Esta muestra se celebró
en el otoño de 2025 en la Galería de Sevilla, el antiguo Convento de los
Remedios. Allí es donde conocí esta edición visionaria y este sobrecogedor
poema. El resto de las composiciones del libro van parejos con él en drama, intensidad y fuerza
Solo
está el sol y solas las estrellas...
SOLO está el sol y solas las estrellas
y solo su orgulloso firmamento.
Está solo, vacío de sus dioses,
el tenebroso abismo de los cielos.
Sola la luminosa pesadumbre
de todo el
universo.
Sola la ola en la mar. Solo en el aire
el pájaro en su
vuelo.
Solo el amor en una sola llama
ardiendo en el infierno.
Solo Cristo al morir; sola su tumba,
blanqueada por
dentro.
Sola su cruz, clavando su agonía
sobre la calavera de Adán muerto.
Y está sola en su llanto Magdalena
como la voz de Dios en el desierto.
Solo el sepulcro con un solo nombre.
Solo tu corazón con su silencio.
Sola la llama muerta en la ceniza.
Solo el toro en el ruedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario